Un asesor empresarial no es solo para grandes corporaciones. Las pymes y los autónomos que trabajan con un asesor empresarial de confianza toman mejores decisiones, evitan errores costosos y crecen de forma más ordenada. Pero hay cinco momentos concretos en la vida de un negocio en los que contar con un asesor empresarial es especialmente valioso. Contacta sin compromiso.
Momento 1: Antes de crear la empresa
La decisión sobre la forma jurídica, la estructura de socios, el objeto social y el régimen fiscal inicial son elecciones que condicionan el negocio durante años. Un asesor empresarial puede ayudarte a diseñar la estructura óptima desde el principio, evitando reestructuraciones costosas en el futuro.
Momento 2: Cuando contratas a tu primer empleado
El primer empleado transforma radicalmente la carga administrativa y de costes de un negocio. Un asesor empresarial te orienta sobre el tipo de contrato más adecuado, el convenio aplicable, el coste total del trabajador para la empresa y las obligaciones que asumes como empleador.
Momento 3: Cuando empiezas a facturar por encima de 100.000 euros
A partir de ciertos umbrales de facturación, las obligaciones fiscales y contables se vuelven más complejas: declaraciones informativas adicionales, posibilidad de tributar en el régimen general de IVA con criterios distintos, obligación de llevar contabilidad formal. Un asesor empresarial te anticipa estos cambios y te prepara para afrontarlos.
Momento 4: Antes de hacer una inversión o pedir financiación
Cualquier decisión de inversión significativa o solicitud de financiación bancaria debe ir precedida de un análisis profesional. Un asesor empresarial evalúa la viabilidad, las implicaciones fiscales, las opciones de financiación disponibles y el impacto en la estructura financiera de la empresa.
Momento 5: Cuando piensas en vender o transmitir el negocio
La venta o transmisión de un negocio es una de las operaciones más complejas desde el punto de vista fiscal, jurídico y patrimonial. Un asesor empresarial con experiencia en este tipo de operaciones puede marcar la diferencia entre una transmisión eficiente y una con un coste fiscal innecesariamente alto.
